el alimento
notas, subrayados y cariño sobre el libro de Elisabeth Navarro Hernández
creo que conozco a Eli desde hace unos tres, cuatro años. cuando digo conozco me refiero a que la sigo en redes, veo sus fotografías, leo lo que escribe, alguna vez intercambiamos mensajes. siempre he admirado su capacidad de mostrar ternura y vulnerabilidad.
cuando llevas años viendo a alguien escribir en twitter, instagram, medium, ahora substack… o cualquier espacio, siempre te preguntas por su libro. cómo será, cuando llegará, de qué tratará. en el caso de Eli siempre había sabido que su poesía sería bella, tierna, delicada. que como ella, sería vulnerable y sensible, con un aire de tristeza y nostalgia alrededor. así es El alimento un libro tan bello, tan sensible, lleno de esa ternura triste que te abraza con cuidado en la distancia.
escuchar
entonces
el chasquido
ver en la carne
la grieta y en ella
sentir tu dolor
hay un dolor, una tristeza y un vínculo ancestral en estos versos. un miedo, un espacio, un cuerpo. esa relación con la madre, esa madre figura central, ídolo de barro, deidad. una herida de la que repasar los bordes con los dedos, surcando toda su geografía. este libro es un dolor tremendamente bello, una delicadeza en el momento de narrar, de elegir escenas, imágenes, palabras. todo alrededor de un espacio que parece el hueco que se forma cuando dos cuerpos se dan la espalda. o dos cuerpos que se miran de frente y al juntar las barrigas crean también un espacio. un hambre que corroe las vísceras. un silencio y un habla que pesan, a veces la ausencia de palabras y la voz parecen lo mismo. de nuevo un vacío.
pedir caricia
y negármela
porque no me la merezco
el impacto de tus yemas
me recuerda, hay una cría
deshaciéndose en mi boca
la sinopsis del libro dice: «Creí ver morir a mi madre varias veces cuando era niña. Este libro comenzó a ser escrito hace más de diez años. Retomar la escritura, años más tarde, me salvó la vida». esa búsqueda de la escritura como forma de domar lo que reconcome. narrar el apego, la vida, la relación simbiótica entre cuerpos, entre vidas, entre etapas y momentos.
algo une un organismo con el otro. una boca unida a otra, una vagina aflorando un cuerpo, un estómago formándose en un útero. una vida unida a otra con un hilo invisible, pero que no se rompe. tiras, tiras, tiras, sangras, muerdes la herida y así rompes el diente, muerdes la herida y así atraviesas la piel. muerdes, lames, así ves el hueco.
la palabra repetida
crea
la lengua
[…]
alumbrar
siempre fue
una rotura
[…]
veo las encías rotas
la cantidad de veces
que me rompe la palabra
Eli se va deshaciendo en los poemas, el dolor se extiende más allá, llega al hambre. al hambre porque el cuerpo necesita alimento, es alimento, quiere alimento, busca alimento, se niega al alimento. un cuerpo que se funde hasta ¿desaparecer? querría, seguramente, querría. al menos querría saber qué hay bajo la piel, bajo la carne, que se oculta y qué se pudre bien pegadito al hueso. ¿y qué hay? quizá un miedo mayor, un trauma, un cuerpo nuevo, un vínculo nuevo, una lengua nueva. algo nuevo. quizá. ojalá.
hay preguntas e incógnitas que se van desplazando por la lectura. cosas que se saben y cosas que todavía se ignoran.
¿de qué está hecha la carne que me limita?
la animalidad se abre paso.
soy como el animal
que con su hocico
reconoce el alimento
o
no me gusta
tu olor ni tu textura
y aun así me alimento de ti
te mastico con desgana
exagerando el gesto
existe una búsqueda en los poemas: la de deshacerse, no existir, evaporarse. una búsqueda del punto que une madre e hija, que une cuerpo con cuerpo, mente con mente. perderlo todo hasta que no exista la unión.
existe quizá una herida primera, una pregunta primera, relacionada con las expectativas. la maternidad se ve reflejada en la hijidad, la hijidad se crea en base a la maternidad. crecemos, existimos, estamos, nos formamos bajo un peso, ¿qué se espera de nosotras? ¿cómo tenemos qué ser? ¿cuál, cómo es el espejo donde nos miramos?
me llega el olor
de un órgano
que algún día será madre
trato de acordarme
del olor de tu vagina
así
me alimento de ti
de nuevo virgen
vuelvo al inicio, vuelvo a la breve descripción del libro. a la necesidad de la palabra. crear y nombrar son lo mismo. escribir es, entonces, la única solución que encontramos al tartamudeo, al temblor del cuerpo, a la caída y la herida. devenimos a veces animal, a veces niña, a veces madre, a veces silencio. buscamos algo y nos encontramos a nosotras. animalillo herido, niña triste, cuerpo en llamas. tenemos que volver al alimento y la palabra. convertir la carne, de nuevo, en amor.
desaprenderme,
por eso
la escritura
y
te escribo porque no sé
quién soy yo
¿la carne inocente
y la gente capaz
de hacerme daño?
Eli, yo te llamo. pronuncio tu nombre. te veo. nos aferramos juntas a esta vida, estos cuerpos, este hambre.
si estáis por Madrid, os dejo también el cartelito de este evento que será el próximo jueves días 21 de mayo, donde Eli conversará con Gemma Urraka y Ángela Bonachera sobre este bello libro que es El Alimento.






Ha sido hermoso leerte, Paula. Gracias por cada palabra y cada cariño. Gracias por nombrarme.